El histórico líder del narcotráfico fue sentenciado en una corte de Nueva York, donde ofreció disculpas a las víctimas y aseguró que “nadie gana en este tipo de guerra”.
Ismael “El Mayo” Zambada fue condenado a cadena perpetua por una corte federal del Distrito Este de Nueva York, tras declararse culpable de cargos relacionados con el tráfico de cocaína y fentanilo. Durante la audiencia, el narcotraficante reconoció su responsabilidad, pidió perdón a las víctimas de la violencia y lanzó un llamado para que las nuevas generaciones no sigan el mismo camino.
Antes de que se dictara la sentencia, Zambada leyó una carta en español ante el juez Brian Cogan, en la que expresó su arrepentimiento por el daño causado y pidió que cesen los hechos violentos tanto en México como en otras partes del mundo.
“Nadie gana en este tipo de guerra”, afirmó durante la audiencia. También señaló que, aunque no puede cambiar el pasado, sí puede asumir las consecuencias de sus actos.
Además de la prisión de por vida, el juez ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares, como había solicitado la Fiscalía estadounidense. No obstante, no se impuso ninguna multa económica adicional.
Semanas antes de la resolución, la defensa del capo había aceptado que, debido a la gravedad de los delitos imputados, su cliente pasaría el resto de su vida en prisión, independientemente de que se le impusiera o no la cadena perpetua. Sin embargo, solicitó que fuera enviado a una prisión con atención médica especializada debido a su delicado estado de salud.
Aunque el juez Cogan evitó recomendar un penal específico, pidió que las autoridades penitenciarias tomaran en consideración la condición física del sentenciado. La decisión final sobre el centro donde cumplirá su condena quedará en manos del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos.
La Fiscalía manifestó reservas sobre conceder un trato especial, argumentando que Zambada aún conserva contactos dentro de organizaciones criminales. Por su parte, la defensa busca impedir que sea trasladado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, donde permanece recluido Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Durante la audiencia, “El Mayo” ingresó a la sala con visibles dificultades para caminar y moverse. Vestía el uniforme caqui de los reclusos federales y, según reportes de la audiencia, también presentó problemas para seguir la traducción simultánea mientras escuchaba la resolución del juez.


