Mérida, Yucatán.– Pumas, aves endémicas, reptiles y diversas especies de fauna silvestre han sido captadas de manera permanente en las inmediaciones de granjas porcícolas de Kekén, una evidencia que, de acuerdo con especialistas y material fotográfico recopilado en el libro “Kekén: Santuarios de Biodiversidad”, contradice los señalamientos de contaminación generalizada que durante años han rodeado a parte de la industria porcícola en Yucatán.
El proyecto editorial reúne imágenes obtenidas por fotógrafos profesionales dentro y alrededor de unidades de producción de la empresa, donde se documenta la presencia constante de especies que difícilmente podrían sobrevivir en ecosistemas severamente contaminados o degradados ambientalmente.
Entre las especies registradas destacan aves migratorias y endémicas, mamíferos silvestres e incluso ejemplares de felinos como el puma, cuya presencia suele considerarse un indicador biológico de conservación y equilibrio ecológico.
En este contexto, Alicia Núñez, gerente de Responsabilidad Ambiental de Kekén, aseguró que el futuro de la porcicultura en Yucatán depende de modelos sustentables, tecnificados y compatibles con la conservación ambiental.
“Hoy no basta con producir alimentos de calidad; es indispensable hacerlo de forma sustentable, sostenible y guardando equilibrio con la naturaleza y los recursos naturales”, señaló durante una entrevista.

Producción sustentable y conservación ambiental
La directiva destacó que la porcicultura moderna enfrenta el reto de evolucionar hacia sistemas cada vez más responsables con el medio ambiente, incorporando tecnología, manejo eficiente de recursos y esquemas de conservación de biodiversidad.
Indicó que Kekén lleva más de 25 años trabajando bajo modelos de preservación ambiental y actualmente celebra 35 años de producción con estrategias enfocadas en el cuidado del entorno natural.
“Todos los sistemas productivos porcícolas tienen que ser más responsables ambientalmente. Nosotros llevamos décadas trabajando con un sistema enfocado en la conservación de la biodiversidad”, afirmó.
Uno de los puntos que más llama la atención es precisamente la coexistencia entre producción agroindustrial y fauna silvestre, particularmente en zonas donde históricamente se ha cuestionado el impacto ambiental de la actividad porcícola.
Especialistas ambientales suelen señalar que especies sensibles como grandes felinos, aves silvestres y algunos reptiles desaparecen rápidamente cuando existen altos niveles de contaminación de agua, suelo o aire, por lo que su permanencia en determinadas regiones suele interpretarse como señal de estabilidad ecológica.
La carne de cerdo y el auge gastronómico de Yucatán
Alicia Núñez también vinculó el crecimiento gastronómico de Yucatán con la calidad de los productos agroalimentarios de la región, especialmente la carne de cerdo producida en el estado.
“Recientemente vimos que Mérida ya forma parte de la Guía Michelin y eso debe llenarnos de orgullo, porque muchos de los platillos que hoy destacan internacionalmente están elaborados precisamente con carne de cerdo producida en Yucatán”, comentó.
En los últimos años, Yucatán se ha consolidado como uno de los principales productores de carne de cerdo del país, con exportaciones hacia mercados internacionales y una industria que genera miles de empleos directos e indirectos.
Debate ambiental y crecimiento de la industria
La expansión de la porcicultura en Yucatán ha generado debate entre sectores ambientalistas, comunidades y productores. Mientras algunos grupos mantienen preocupaciones sobre el crecimiento de granjas, empresas del sector sostienen que la tecnificación y los nuevos sistemas de manejo ambiental permiten reducir impactos y fortalecer esquemas de sustentabilidad.
En ese escenario, materiales como “Kekén: Santuarios de Biodiversidad” buscan mostrar otra cara de la actividad porcícola: la c


