Trabajadores del Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) de Mérida denunciaron una serie de presuntas irregularidades administrativas, laborales y operativas que, aseguran, mantienen a la unidad médica en una situación crítica y afectan la atención de las personas que viven con VIH.
De acuerdo con los testimonios recabados, el personal atribuye el presunto abandono del programa estatal de VIH a la responsable estatal, Dra. Dulce Cruz Lavadores, y al responsable jurisdiccional, Dr. Roger Ruiz Sabido, a quienes señalan de no atender las necesidades que enfrenta actualmente el centro.
Los trabajadores también expresaron preocupación por la llegada del Dr. Luis Tzec Villanueva como director del CAPASITS Mérida. Según los denunciantes, el médico cuenta con antecedentes de quejas por presunto trato inapropiado hacia pacientes y personal durante su paso por la Jurisdicción Sanitaria No. 2, en Valladolid. Asimismo, sostienen que habría enfrentado denuncias por acoso y hostigamiento laboral, aunque no presentaron documentación pública que respalde dichos señalamientos.
El personal afirma que, lejos de recibir una sanción, el funcionario fue designado al frente del CAPASITS, situación que, aseguran, ha incrementado la incertidumbre entre los trabajadores. Incluso, señalan que el nuevo director habría manifestado su intención de realizar cambios de personal, lo que ha generado un ambiente de tensión e inhibe la presentación de denuncias formales por temor a posibles represalias.
Otro de los señalamientos expuestos por los trabajadores se refiere al papel de la asociación civil REPAVIH, encabezada por Pablo Alemán. De acuerdo con las denuncias, esta organización concentra la mayor parte de las campañas de prevención, pruebas de detección y distribución de insumos, además de ser la principal invitada a actividades escolares y ferias de salud. Los inconformes consideran que existe un trato preferencial que ha dejado al margen a otras organizaciones civiles interesadas en colaborar en estas acciones.
Asimismo, el personal sostiene que la atención de la coordinación estatal se encuentra enfocada principalmente en el Centro de Atención de ITS Wellness Center, el cual opera bajo un esquema conjunto entre la Secretaría de Salud y la organización internacional AHF. Los denunciantes aseguran que esta prioridad ha derivado en un descuido de las necesidades operativas del CAPASITS Mérida, así como en la falta de capacitación continua para médicos y especialistas que atienden a pacientes con VIH, hepatitis e infecciones de transmisión sexual en distintas unidades de salud.
Entre las inconformidades también se menciona la situación del módulo de atención de VIH del Hospital O’Horán, el cual —según los trabajadores— permanece inactivo desde hace aproximadamente un mes tras el cambio de instalaciones del hospital. Además, denunciaron que dos integrantes del personal continúan percibiendo salarios pese a la falta de operaciones del módulo, e incluso afirmaron que recibirían remuneraciones tanto de la Secretaría de Salud como de la organización AHF. Estas afirmaciones no han sido corroboradas de manera independiente.
Los denunciantes también formularon señalamientos sobre el cambio de adscripción de una médica adscrita al programa, asegurando que dicho proceso habría estado acompañado de acusaciones falsas contra un usuario. No obstante, hasta el momento no existe información oficial que confirme estas versiones.
Finalmente, los trabajadores cuestionaron la permanencia de la Dra. Dulce Cruz Lavadores al frente del programa estatal de VIH, cargo que ha ocupado durante más de una década. Consideran que las múltiples inconformidades expresadas por el personal y las presuntas deficiencias en la operación del programa ameritan una revisión por parte de las autoridades sanitarias.


