Sisal bajo presión inmobiliaria: Kookay construye entre denuncias y cuestionamientos ambientales

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La expansión inmobiliaria en Sisal vuelve a generar cuestionamientos por el avance del complejo Kookay, un proyecto habitacional que enfrenta señalamientos relacionados con la vigilancia ambiental, la conservación de la vegetación y el acceso a la franja costera.

Con una inversión estimada de 300 millones de pesos, el desarrollo contempla nueve villas de dos niveles y una torre de 11 departamentos con una altura de 22 metros. Los terrenos están vinculados con el entorno de la Reserva Ecológica Estatal del Palmar.

La historia del proyecto tiene un antecedente relevante: en 2006, una primera solicitud de construcción fue rechazada debido a que el predio se encontraba dentro de un área natural protegida. Nueve años después, en 2015, una modificación al Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio Costero del Estado de Yucatán (POETCY) cambió la clasificación del terreno a zona de aprovechamiento sustentable de baja intensidad.

Posteriormente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó autorizaciones ambientales para la obra registrada como “Construcción y Operación de Villas de Playa en Sisal”.

Cuestionan vigilancia ambiental

Uno de los principales señalamientos es la falta de constancias públicas sobre el rescate o reubicación de la vegetación registrada en el predio, particularmente por su relación con zonas de anidación de tortugas marinas.

La Manifestación de Impacto Ambiental reporta una superficie total de 7 mil 11 metros cuadrados, con 2 mil 419 metros cuadrados destinados a edificación y 4 mil 425.02 metros cuadrados para conservación. También registra 169 individuos arbóreos, mil 210 arbustivos y mil 766 herbáceos.

Sin embargo, la documentación referida no permite verificar públicamente qué procedimientos se realizaron para proteger o reubicar esa vegetación.

A esta situación se suma una denuncia presentada ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hace cuatro meses. De acuerdo con la información disponible, no se habían reportado inspecciones ni diligencias para comprobar el cumplimiento de las condicionantes ambientales.

Cercan la costa y crece la inconformidad

Otro punto de conflicto es la instalación de un cerco de alambre de púas, reportada hace cinco meses, a unos cuatro kilómetros de la cabecera municipal. La medida habría limitado el tránsito por ese tramo de la franja costera.

Habitantes también han expresado preocupación por el avance de las construcciones residenciales y sus efectos sobre los servicios públicos. En la localidad se reportan interrupciones del suministro eléctrico y fallas en la red de agua potable, mientras algunos complejos habitacionales cuentan con infraestructura continua, según los señalamientos recopilados.

Kookay no es el único desarrollo que genera atención en la zona. En Sisal se han identificado al menos diez proyectos inmobiliarios de gran escala, entre ellos Rosa Palmar, un complejo de siete niveles con terraza en la azotea y 39 departamentos.

Riesgo de erosión en la playa

La transformación de la costa también plantea preocupaciones ambientales. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que retirar vegetación y construir sobre las dunas puede alterar el transporte de sedimentos e incrementar el riesgo de erosión en la línea de playa.

En este contexto, el avance de Kookay mantiene abiertas interrogantes sobre la supervisión de sus permisos, las medidas de conservación aplicadas y las restricciones reportadas al acceso costero.

La revisión de las denuncias y la publicación de información verificable sobre las inspecciones y el cumplimiento de las autorizaciones serán fundamentales para esclarecer el alcance de los señalamientos y determinar si las obras se ajustan a la normativa ambiental vigente.